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Entre la familia y el deber con la sociedad

¿A qué hora regresarás hoy?
Es la interrogante que las esposas e hijos dicen cada vez que un policía sale a trabajar. Ello se debe a que tienen una hora de entrada, mas no una hora exacta de regresar a casa. Trabajan hasta muy tarde y casi siempre están ausentes los fines de semana.

La situación actual de crisis económica que vive el país, hace que muchos policías se vean obligados a buscar otras fuentes o modos de generar ingresos, produciendo un malestar emocional en sus seres queridos al tener que estar menos tiempo con ellos.
El accionar de los delincuentes, cada vez más cambiante, les exige como profesionales del orden la constante actualización, el reto de estar un paso delante de ellos y, muchas veces, los perjudicados son los seres que más quieren, la familia.

Casi siempre, el policía no está presente en los mejores momentos de desarrollo de sus hijos, como son los cumpleaños, la primera comunión, las actaciones estudiantiles, las prácticas deportivas, etc.; es decir, pierden la oportunidad de ser testigos de la primera sonrisa, los primeros pasos, las primeras palabras y, todo ello, en aras del bienestar social.

Calidad de tiempo
No existen recetas para tener una familia ideal, pero la comunicación cumple un rol importante dentro del núcleo de la sociedad. Este intercambio no es tan solo el hecho de hablar y escuchar sino, también el de hacer cosas juntos, tanto los momentos de esparcimiento como las tareas del hogar. Una buena comunicación incluye  escuchar, alentar, afrontar abierta y sinceramente los conflictos y abrirse uno mismo.

Se recomienda al padre policía tratar de aprovechar los pocos momentos que se encuentra en casa, para compartir con ellos, brindándoles calidad de tiempo en donde se pueda mantener una comunicación abierta

Es bueno estar presente en los buenos y en los malos momentos, afrontar los problemas juntos y antes de llamar la atención, es recomendable pensar qué les va a decir, evitar juzgarlos y dañarlos, respetar su espacio. Acuérdense que las palabras se quedan grabadas.
Es recomendable fijarse en las buenas acciones de los hijos y procurar conversarles para ayudarlos a formar su personalidad, en seres de bien, con virtudes y con valores. Confiarles, gradualmente, mayor responsabilidad, hablarles y enseñarles de la vida, de lo bueno y de lo malo que hay en ella, que somos seres humanos y que tenemos el derecho de equivocarnos y de ractificarnos de nuestros errores.

Enseñarles a no reprimir sus sentimientos de amor, de felicidad, de tristeza, de enfado. Sólo así podremos conocerlos y ellos a nosotros.

El poder de la sonrisa
El sentido del humor y la diversión pueden ser de gran ayuda para los padres. Se crea un ambiente agradable, de confianza que permite sincerarse.

Aprender a amar
Uno ama lo que conoce, lo que entiende. Si nunca le muestra cómo hacerlo, no espere ese sentimiento hacia usted. El amar es un aprendizaje que se interioriza con el ejemplo.
Juan Pablo II, dijo: “Formemos la civilización del amor”. ¿Quiénes son los encargados de formarla? Nosotros, dando ejemplo de vida, para que cuando ellos sean padres puedan brindar ese amor.

La buena comunicación ayuda a evitar las trampas, tanto del autoritarismo como de la permisividad. Permite tener autoridad y ganar el respeto de los hijos por el modo abierto y respetuoso con que los tratan sin vacilar en intervenir e imponer los límites cuando sea necesario.

En este mundo tan agitado en que vivimos, tal vez sea necesario planificar el tiempo para descansar y para estar con los hijos, escuchándolos y disfrutar de su amor y compañía. Nunca es tarde para volver a empezar. Dios nos da la oportunidad de hacerlo. De ti depende.       

   
 
"Consolidemos la cultura
institucional"
 
Elaborado por la Dirección de Información de la Policía Nacional del Perú
Correo electrónico: dinfo.rrpp@pnp.gob.pe