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El proceso de la comunicación se torna hoy cada vez más intenso y difícil, pues la irrupción de nuevas tecnologías y su gran impacto en la sociedad y la cultura están creando cambios insospechados en la manera de comunicarse. En este aspecto, una de las preocupaciones centrales que ronda la mente de los gerentes modernos es mantener y elevar la imagen de las instituciones que dirigen. Entonces, la imagen institucional, concebida como la impresión que se forma el público respecto a una organización, se ha convertido, con justa razón, en uno de los temas principales del esfuerzo gerencial de los últimos años.
La Policía Nacional del Perú no es ajena a estos cambios; por ello, al asumir el cargo de Director de Comunicación e Imagen de la institución, lo hago consciente del gran reto que significa ser el responsable de la gestión de la información y comunicación del instituto. Asimismo, del compromiso adquirido de optimizar los niveles de confianza y aceptación ciudadana para consolidar la imagen institucional y lograr una buena reputación corporativa.
Frente a este desafío, considero que es necesario elevar nuestra capacidad de observación y análisis, lo cual nos permitirá juzgar apropiadamente el contenido de los mensajes que nuestros públicos interno y externo exterioricen cotidianamente a través de sus actos o mediante el uso de los medios de comunicación o las redes sociales, circunstancia que nos facilitará enfrentar, profesional y decididamente, las causas que afecten la buena imagen de la Policía Nacional del Perú.
Para ello, mi gestión al frente de la Dirección de Comunicación e Imagen estará dirigida, básicamente, a motivar al personal bajo mi mando para que se comprometa activamente en las actividades de comunicación que se implementen con el fin de consolidar una imagen positiva de la institución.
Sin embargo, soy consciente que la imagen institucional no es ni puede ser impulso de un segmento o de una dependencia de nuestra institución, sino de todos los que a ella pertenecemos. Si queremos que la Policía Nacional del Perú sea conocida y respetada por ser una institución seria, responsable, honorable, eficiente y confiable, es preciso que quienes tenemos el honor de pertenecer a sus filas actuemos con profesionalismo, equidad, dignidad, amabilidad y, desde luego, que otorguemos un servicio efectivo destinado a dar solución a los problemas que afectan al orden interno y la seguridad ciudadana.
De este modo, todos tenemos el compromiso de ser forjadores de la imagen del instituto y, muy especialmente, quienes trabajan materializando la noble función policial desde las distintas dependencias, donde debemos ser objetivos, auténticos y eficaces servidores de nuestra sociedad.