Nos llega a la memoria, el Fratricidio de Caín, cuando mató a su hermano Abel, sería el primer crimen en la humanidad, probablemente sea cierto, aunque la historia nos relata que el primer informe auténtico sobre un caso criminal y su esclarecimiento data del año 1,100 AC, la que tuvo lugar durante el gobierno del Rey Ramsés IX y fue descubierto, por Arqueólogos del siglo XIX de la era Cristiana, en un papiro ubicado en la región de Tebas.
Con el transcurrir del tiempo, se suscitaron otros asesinatos que fueron de connotación para la sociedad, por cuanto la criminalidad es un fenómeno humano que esta presente en las sociedades de todas las latitudes y en todas las épocas; por lo antiguamente, que con el afán de establecer normas de convivencia y de sancionar a aquellos que la infringieran, se dispuso sanciones drásticas a los responsables, basados únicamente en la pruebas vulgares u ordalías, basadas todas en la supersticiosa creencia de que Dios había de obrar en cada momento un milagro para patentizar la inocencia o culpabilidad, aparecieron otras pruebas: del “hierro candente”, “agua caliente” y/o “agua fría”, “brazos en cruz”, “torta” y/o “duelo judicial” ; es así que, ante la perpetración de un crimen, se trataba de establecer la identidad del responsable para darle el correspondiente castigo; los primeros claro está, fueron sanciones despiadadas, recordemos la venganza privada al individuo o a sus parientes, cuando se recibía afrenta se podía hacer justicia por su propia mano; luego el sistema Talional, cuando era notorio un poder constituido, por ello la respuesta sería el “mal por el mal”, como el “ojo por ojo y diente por diente”, que lo encontramos en el Código de Hammurabi; seguido por las torturas en las diversas modalidades, para obtener “la confesión”, que era considerada la prueba reina en esos tiempos por los jueces y clérigos para otorgar la sanción; posteriormente hace su aparición “la prueba testimonial”, utilizada para las famosas ejecuciones religiosas, de la llamada Santa Inquisición, siendo relegada posteriormente por “la prueba indiciaria”, que tenía como finalidad dar valor a la dignidad del hombre.
La función de la Policía y la actividad probatoria, han estado siempre presentes, desde la más remota antigüedad, en todas las comunidades sociales; Aristóteles decía que la Policía era: “sostén de la vida del pueblo”, mientras que Sócrates decía: “alma de la ciudad”; somos testigos de excepción que habiendo transcurrido el tiempo, tenemos la clara percepción de que el constante progreso y la evolución en el campo social y económico, la criminalidad sea más compleja, ya que emplean medios sofisticados, para burlar la justicia, constituyendo un reto para la Policía, por cuyo motivo debemos de innovar conocimientos, métodos, procedimientos, para contrarrestar la criminalidad en sus diferentes modalidades.
El Policía, que asume conducir una Investigación Criminal, para lidiar con el delito, hallara en la Criminalística y en las otras Ciencias Forenses, el apoyo sustancial, para dotar a las pesquisas de profesionalismo, eficacia y objetividad, corroborado de manera técnica y científicamente; que permitirán contribuir ostensiblemente en la obtención de los elementos probatorios, que luego de la evaluación y análisis serán utilizados para determinar la forma y circunstancias de la comisión del ilícito penal, de la identificación de la víctima y del victimario; gracias a los indicios y las evidencias físicas, que deberán acompañar el Informe Policial (Atestado Policial), para la respectiva denuncia Fiscal y la posterior evaluación de la autoridad jurisdiccional, para que finalmente constituya prueba, en el proceso.
El éxito de la investigación depende sin lugar a dudas, del debido trato que se le deba dar a la “Escena del probable delito”, primeramente se debe dotarle del “Aislamiento y Protección” del lugar, teniendo presente en todo momento, el enunciado de Edmond Locard: “El polvo y escombros o el cascote que cubren nuestra ropa y cuerpos son los testigos mudos, seguros y fieles, de todos nuestros movimientos y todos nuestros encuentros o contactos” que constituye el Principio de Intercambio (todo contacto deja rastro), de real importancia para estudiarlo y tratarlo adecuadamente mediante un proceso cuidadoso y planificado, empleando los métodos y procedimientos, para encontrar los indicios y evidencias, que constituirán las piezas para armar el rompecabezas (crimen) , por lo que resulta de imprescindible y de vital importancia, que el Policía, deba tener conocimiento de Criminalística, pues de no conocerlo y participar en un hecho presuntamente criminoso, conducirá a un fracaso la investigación.
La DIRINCRI-PNP, conciente de los delitos que ocurren en nuestro país, ha tenido por conveniente en contar con una Oficina de Criminalística, compuesto por Peritos Criminalísticos de amplia experiencia en sus diferentes Áreas Forenses, que ha permitido contribuir con la Ciencia, en el esclarecimiento de manera eficiente y profesional innumerables casos de connotación pública, en sus diferentes modalidades. El Perito Criminalístico de la OFICRI – DIRINCRI – PNP, esta dotado de conocimientos, entrega, sacrificio y mística, cumpliendo su labor las 24 horas del día, de día y de noche, con algunas carencias logísticas (instrumentos de punta) que cuentan peritos de países desarrollados, se encarga de darle lectura e interpretar la escena de un delito, entender el mensaje dejado por el victimado y victimario, con el único propósito de encontrar la verdad, para tal objetivo, no sólo se limita a buscar, encontrar, embalar y recoger las evidencias, sino someterlos a experimentos y comprobaciones en forma metódica y sistematizada en el Laboratorio; uno de los últimos casos resuelto, fue el caso de la fémina descuartizada y quemada hallada en Huachipa, donde la Criminalística, tuvo participación directa y contribuyó científicamente en la labor de la Investigación, hasta lograr su propósito: determinar la forma y circunstancias del acto delictuoso, identificación de la víctima y del victimario. Si recordamos otros casos más, podemos enumerar muchos, como: el caso “La Estilista de San Luís”, “Los Sanguinarios de Andahuaylas”, “La Mafia del Dragón Rojo”, “Los Mata Taxistas”, “Los Sanguinarios de Santa Luzmila”, “Los Sanguinarios del Sur” y muchos casos más, que permitieron realzar la imagen de nuestra prestigiosa Institución Policial.
Por último para continuar aportando lo indispensable en la Investigación Policial, debemos dirigir nuestros esfuerzos, para capacitar permanentemente al personal policial de las diferentes Unidades a nivel Nacional, en brindar los conocimientos de la Criminalística y otras Ciencias Forenses, así como del Nuevo Código Procesal Penal y normas legales que tengan relación con la Investigación Criminal, para que se actué adecuadamente cuando el caso lo amerite, cumpliendo con todos los pasos a seguir, desde que se obtiene la “Notitia Criminis”, la importancia del “Aislamiento y Protección”, métodos a emplearse en “Campo Abierto”, “Campo Cerrado” y “Vehículos Motorizados”; para contribuir adecuadamente en la correcta administración de justicia.
|