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La pubertad: los años difíciles
Luis tiene 12 años de edad. Su madre nos dice muy apenada: “Desde hace un año a mi hijo lo noto cambiado, está rebelde, agresivo y desobediente; no creo que tenga malas compañías porque conozco a casi todos sus amigos. Últimamente ha llegado a encerrarse en su cuarto y gusta de permanecer horas y horas solo. Trato de ayudarlo preguntándole si es que tiene algún problema, pero se niega a responder. Su padre casi siempre está de viaje, por eso es que no puede darse cuenta plenamente de lo que le pasa. En el colegio su rendimiento es deficiente, la profesora dice que es posible que repita el año. Ya no juega como antes, prefiere estar aislado en la hora del recreo”.
Al analizar el caso, encontramos que Luis es un niño que ha entrado a la etapa llamada PUBERTAD, la cual empieza en los varones entre los 12 y 14 años de edad, y en las niñas a partir de los 10 ó 12, y que termina alrededor de los 15.
La pubertad, denominada también preadolescencia, significa cambios orgánicos fisiológicos, morfológicos y psicológicos.
Lo fisiológico se refiere a todas las funciones internas del organismo. Estas son alteradas por el aumento de las hormonas, compuestos químicos que regulan ciertas actividades del cuerpo humano.
Lo morfológico se relaciona con la transformación externa del cuerpo del niño o de la niña, originada por las funciones hormonales.
En lo psicológico, el comportamiento -la conducta de los niños púberes- sufre alteraciones que afectan a unos más que a otros, en lo cual influye el ambiente familiar que rodea al menor.
Estas transformaciones se confunden y aparecen como búsqueda inconsciente de un equilibrio psíquico y orgánico. Son cambios que implican la pérdida del llamado esquema corporal y la anulación de la personalidad infantil para empezar la estructura de una clara personalidad adulta. Es una realidad difícil de aceptar por los muchachos, porque les parece perder el afecto de sus padres, en el sentido de que estos ya no los tratarán como niños.
La pubertad es una etapa de incertidumbre, de duda, de negación y aceptación a la vez, por la que el ser humano pasa; es la edad de las clásicas preguntas: "¿Quién soy? ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento como si fuera un extraño en mi casa y en el colegio? ¿A quién puedo pedir ayuda?"; interrogantes que generan en ellos angustia y vergüenza y que explican cierta rebelión ante los padres y personas mayores.
Otra característica es la no-identificación de los hijos con sus padres. Es una desorientación temporal por la que modifican el concepto que tenían de sus progenitores, que antes eran todo para ellos y a los que ahora ven como seres comunes y corrientes. Los padres, por su parte, se preguntan: ¿qué ocurre con nuestros hijos, que no los entendemos? Efectivamente, en esa edad, ni los mismos muchachos se entienden. De ahí las razones por las cuales muchos caen fácilmente en la vagancia, la evasión y hasta en la delincuencia si no están bien orientados, ya que su comportamiento tímido tiene frecuentes reacciones de agresión y violencia. De otro lado, en la época de la pubertad aparecen nuevos sentimientos, habilidades y aptitudes, que si no se encauzan convenientemente, se inhiben o se anulan.
En cuanto al aspecto sexual, su interés aumenta. No se conforman con simples preguntas; si las respuestas de sus padres son vagas, recurren a otras fuentes, como amigos, revistas, periódicos, etc. Los púberes deben ser informados por sus padres sobre el sexo. Tanto el padre como la madre no deben eludir las explicaciones, que deben ser claras, verdaderas y sencillas.
Principales características que predominan en la edad de la pubertad
- Aparición del vello púbico y axilar, en uno y otro sexo; en el niño aparecerá vello en la cara.
- La voz de los varones empieza a cambiar y es así como se producen los famosos ‘gallitos’.
- Tanto en las niñas como en los niños aumentan las secreciones hormonales.
- En el varón aparecen los espermatozoides y en la niña la menstruación (llamada ‘regla’ o ‘periodo’), que se produce cada 26 ó 30 días, al madurar el óvulo. De esta manera, ambos púberes, por naturaleza, quedan facultados para la fecundación y reproducción.
- Las niñas suelen crecer a esta edad más rápido que los varones, pero en la adolescencia se acelerará el crecimiento del joven.
- En la escuela es muy común sorprenderlos en escenas amorosas o encontrarles cartas de amor, todo esto nos indica que ellos están evolucionando o desarrollándose en forma normal.
Orientaciones a los padres
- La pubertad es una etapa normal por la que pasa todo ser humano al evolucionar.
- Se recomienda a los padres adquirir una mayor información acerca del cuerpo humano y sus funciones fisiológicas y psíquicas, que los capacite para guiar a sus hijos.
- No emplear castigos ni amenazas, ya que el niño es muy susceptible a toda agresión que provenga de los adultos, porque, no estando capacitado para defenderse, solo se logrará frustrarlo.
- Procurar no forzarlo para que nos explique su comportamiento, inspirándole confianza; de lo contrario no nos dirá nada. Su proceder está en relación a su estado emotivo, que oscila entre la tristeza y el optimismo, la agresión y la sumisión.
- Los niños púberes buscan apoyo y aceptación de los mayores. Procuremos mantenerlos en un ambiente tranquilo, donde predomine la comprensión y el afecto.
- Si el caso es muy complejo, o si el padre o la persona que tiene a su cargo a un púber se siente incapacitado de ayudarlo en esta etapa tan delicada, conviene consultar con un especialista.
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