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Mensaje del Director General de la Policía Nacional del Perú, General de Policía Miguel Hidalgo Medina, con ocasión del vigésimo primer aniversario institucional
En el día de nuestro vigésimo primer aniversario es muy grato enviar un fraternal saludo a las damas y caballeros que ataron su existencia al destino de la Policía Nacional del Perú, y al mismo tiempo reconocer la capacidad profesional, el compromiso y la abnegación con la que cumplen su noble función, orgullosos de vestir el uniforme de la paz y la conciliación, entregado por la patria para garantizar el orden y la tranquilidad social, incluso a costa de la propia vida.
Dirigir la institución policial es un verdadero reto, más aun en la hora actual, donde el descontento de nuestros compatriotas, explicado por las más diversas causas, muchas veces se traduce en protestas que alteran la convivencia armoniosa, obligando, como es lógico, a un mayor esfuerzo por parte de la Policía Nacional del Perú en su afán por restablecer el orden y la paz social.
A pesar de todo, una vez más le decimos a la sociedad que ningún obstáculo restará nuestra vocación de servir, pues pertenecemos a una noble institución que alberga un grandioso contingente de policías preparados para el trabajo difícil, peligroso y hasta incomprendido, que solo aspiramos como única recompensa sentir la alegría del deber cumplido.
Fluye de esta realidad el convencimiento de que podemos dar mucho más al instituto, hacerlo más eficiente, más técnico, más respetable y respetuoso. Tal logro solo será posible mediante la obra colectiva de cuantos vestimos el uniforme policial; contribuir a su realización requiere capacitarnos diariamente, enriquecer la mente, pero también la sensibilidad social, sin descuidar la dimensión ética de nuestra función, porque ella es la que otorga sentido a toda obra humana, la que fortalece a pueblos e instituciones, preparándolos para enfrentar grandes retos.
En este contexto rendimos homenaje a quienes con su entrega nos señalaron el camino del honor. Nuestros héroes y mártires, paradigmas de peruanos íntegros, buenos ciudadanos y honestos policías que con su sacrificio nos dieron una magistral clase de valor, dignidad y amor por el suelo en el que tuvimos el privilegio de nacer.
Muchas felicidades.
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